Hace bastantes años alguien me dijo que, en la noche de san Juan, escribiera tres deseos y los quemara al dar las doce. Todo parecía posible en aquel entonces, y lo hice. La magia cumplió gran parte de aquel trato. Yo debería cumplir mi parte y hacer el paripé, pero esta noche no escribiré ningún deseo.
No lo haré porque sé perfectamente que el karma me debe muchos, pero que muchos, ratos buenos. Y me los tiene que empezar a pagar pero ya.





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